El Gobierno de transición, con cifras de organizaciones productivas, estima que Bolivia dejó de percibir $us 4.800 millones por el veto a la venta externa. Prevén aprobar y liberar nuevos eventos en soya y en algodón

“En este periodo de transición, viajaremos de 14 años de oscurantismo estatal al renacimiento del sector empresarial privado”. Así, con esa reflexión, el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Wilfredo Rojo, anunció que en 10 días, a partir de mañana, se lanzará el decreto que libera la exportación irrestricta de la producción nacional. A la par, el Gobierno encamina el uso de biotecnología para incrementar los rendimientos en los campos de producción. 

A decir de Rojo, el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez facilitará el comercio interno y externo para que las empresas del sector privado puedan potenciarse. Aseguró que generarán condiciones -desburocratizar la tramitología en la gestión pública- y sentarán las bases en términos de seguridad jurídica -sea con decretos, resoluciones ministeriales o leyes- para que el tejido empresarial del país produzca libremente. 

En el caso del decreto de exportación, Rojo explicó que la disposición, en términos generales, sin distinción de sectores, autorizará operaciones de comercio exterior de la oferta exportable nacional. En lo específico, aclaró que se agilizará el intercambio comercial del sector oleaginoso -soya y derivados- porque es el primer producto del grupo no tradicional, después del gas y los minerales, más exportado de Bolivia que genera divisas y crea fuentes de empleo.

El ministro afirmó que en los casi 14 años de oscurantismo del anterior Gobierno, con estimaciones de organizaciones productivas, Bolivia dejó de percibir ingresos por valor de $us 4.800 millones por el veto a las exportaciones. “Con la libertad plena para exportar creemos que vamos a generar, en 2020, entre $us 400 y 500 millones en ventas de productos no tradicionales”, aludió Rojo, al dar cuenta de que también firmarán convenios con la Comunidad Económica Europea, EEUU, Mercosur y el bloque andino para desarrollar nuevos socios comerciales. 

De acuerdo con Rojo, la norma de liberación de exportación, para que sea sólida, será acompañada con la facilitación de material transgénico para generar mayor productividad en el campo y así tener “las armas de competencia” con países como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay que hace mucho han adoptado esa tecnología. 

Innovación en campo 

En el tema del uso de material genético transgénico, el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Mauricio Ordóñez, indicó que con los ministerios de Desarrollo Productivo y de Medio Ambiente, están encarando un trabajo técnico y elaborando una propuesta de decreto para aprobar y liberar, inicialmente, nuevos eventos en soya y en algodón que son pedidos del sector agropecuario nacional y cuyo alcance es contribuir a mejorar los rendimientos en campos. 

En el caso del maíz, Ordóñez aclaró que Bolivia es centro de origen y que se harán análisis técnicos para ver de qué manera se puede precautelar este cultivo y que se verá la posibilidad de ‘regionalizar’ las autorizaciones para algunos departamentos. “Eso está en análisis y seguro vamos a tener mesas de trabajo con los diferentes actores del sector productivo”, dijo. 

En el tema de la liberación de exportación, Ordóñez indicó que con la norma se pretende generar mayor inversión y producción para garantizar, primero, el abastecimiento interno y de la cadena productiva -avícola, porcina y lechera- y exportar los excedentes. 

Sector productivo 

El gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, considera que la liberación total de las exportaciones es una decisión acertada porque no existen razones para mantener la medida, más aún cuando está garantizado el abastecimiento interno.

El dirigente resaltó que son al menos 2 millones de toneladas las que se exportan en productos con valor agregado (harina y aceite) con un valor de $us 900 millones. 

A la par de la liberación de las exportaciones, Hernández cree que deben generar otras medidas, como el acceso a la biotecnología o facilitar la compra de urea a un precio más correcto, para generar mejores condiciones y así incrementar los rendimientos y la producción en los sembradíos.